Enfermedades

Tumores benignos: cuáles son los más comunes y cómo tratarlos

Lo que se nos está diagnosticando con cáncer es un momento extremadamente sensible en varios aspectos. El tema en cuestión es bastante complejo y merece una serie de estudios en profundidad también por parte del paciente y sus allegados: el término “cáncer”, de hecho, es sólo un nombre común que se refiere a una amplia gama de enfermedades, diferentes por naturaleza y evolución clínica, más o menos graves y, en muchos casos, tratables. Hoy queremos centrarnos en los denominados tumores benignos: en primer lugar, intentaremos ofrecer una visión general de su caracterización y, a continuación, nos centraremos en las tipologías más comunes y en las vías terapéuticas más populares.

Cuándo se puede hablar de cáncer benigno

Como es sabido, se habla de tumores (o neoplasia) para referirse a una neoformación localizada de uno o más órganos. En el curso de su vida biológica, nuestros tejidos experimentan ciertamente una serie de cambios morfológicos: la mayoría de ellos son fisiológicos y por lo tanto vinculados a las evoluciones celulares y al tiempo; otros cambios son patológicos: el cáncer es, desgraciadamente, uno de ellos.

Una neoformación de origen tumoral en nuestros tejidos suele tener las características de engrosamiento (el término deriva del verbo latino “tumeo”, estando hinchado), y es generado por células que se multiplican por diez en una rápida e inusual proliferación con respecto a sus ritmos biológicos naturales. Sin embargo, sólo en algunos casos las masas formadas por estas células invaden los órganos circundantes, formando metástasis en otros lugares: en estos casos, el tumor se define como “maligno”. Cuando en cambio, cuando el tumor permanece circunscrito en su origen, se suele hacer un diagnóstico de tumor benigno.

Análisis de células cancerosas

Pero, ¿cómo se establece exactamente la naturaleza benigna o maligna de un tumor? Cuando nuestro médico ha verificado la presencia de una neoplasia, hace que el procedimiento clínico continúe con otras investigaciones: es esencial el examen histológico, que consiste en la toma de una muestra de tejido del área afectada y el posterior análisis microscópico en el sitio anatomopatológico.

Por lo general, se considera que una masa de tejido es de origen benigno cuando las células, tras un examen microscópico, resultan ser las mismas que el tejido que las originó. Sin embargo, dado que a menudo se han identificado diferentes comportamientos celulares en función del tumor específico, ahora revisamos los tipos más comunes de tumores benignos.

Tumores benignos: tipologías

Hemos visto cómo los tumores benignos tienden a preservar la naturaleza del tejido del que se desarrollaron sin afectar a otros órganos. Esto no quiere decir que sea legítimo descuidarlos, al contrario: precisamente porque los síntomas son a menudo inespecíficos, es necesario profundizar todos los aspectos clínicos de la patología inmediatamente después del diagnóstico, reservándose el derecho de consultar, si es necesario, a más de un especialista para conocer todos los riesgos y las posibles complicaciones de una neoplasia benigna.

¿Cuáles son los órganos responsables de los tumores benignos causados por causas externas o mutaciones genéticas?

Quistes, pólipos. nódulos y lipomas

Desde el punto de vista clínico, los quistes, como neoformaciones, deben considerarse tumores benignos; sin embargo, la localización delimitada y la facilidad general de extirpación hacen que su potencial nocivo sea escaso o nulo.

Los pólipos, tumores benignos de las membranas mucosas de origen inflamatorio, tienen el intestino y el tracto respiratorio como lugares de desarrollo preferidos: deben mantenerse bajo estricta supervisión médica para evitar que dañen las estructuras orofaríngeas o el aparato digestivo.

Entre los nódulos glandulares de naturaleza tumoral, los nódulos tiroideos son muy comunes: ciertamente requieren un examen cuidadoso, especialmente si nuestro médico sospecha que son directamente responsables de la disfunción hormonal.

Nuestro tejido adiposo también puede dar lugar a neoplasias: las de tipo benigno se denominan generalmente “lipoma” y, si son de tamaño pequeño, pueden no ser perceptibles al tacto o a la vista. Sin embargo, si observamos una masa grasa localizada, no debemos descuidarla: en el caso del lipoma, de hecho, sólo una opinión clínica evitará cualquier riesgo de compresión de nervios o vasos sanguíneos.

Tumores epiteliales y fibroides

Desgraciadamente, nuestros tejidos epiteliales y musculares también se ven afectados por la posible formación de neoplasias. Si se nos ha diagnosticado un adenoma, es decir, un tumor benigno en una o más glándulas, será esencial realizar una serie de pruebas para garantizar que la producción hormonal no se vea comprometida.

En comparación con los fibromes, se trata de extraformaciones del tejido muscular, que generalmente se desarrollan en el tracto gastrointestinal o en las paredes uterinas: si junto con el médico consideramos que no se debe extirpar el tumor, hay que controlarlo de todos modos, especialmente cuando genera trastornos como dolor o alteraciones en el ciclo menstrual.

Por parte del paciente: terapia y prevención

En esta sección de nuestro blog, hemos tratado repetidamente tanto las enfermedades específicas como los cursos de prevención del cáncer. En particular, hemos insistido a menudo en la importancia del cribado oncológico, no sólo para el seguimiento de nuestro estado de salud, sino también y sobre todo para el diagnóstico precoz, gracias al cual, en los últimos años, ha disminuido el número de muertes por cáncer en Italia.

Por lo tanto, si al examen histológico le sigue un diagnóstico de cáncer benigno, es importante que el paciente evalúe con cuidado las opciones terapéuticas disponibles, abordando la trayectoria clínica de forma informada y segura. Desde este punto de vista, la relación con su médico es especialmente importante, tanto si se somete a una operación de extirpación quirúrgica como si opta, en la medida de lo posible, por un tratamiento no invasivo.

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