Nódulo tiroideo: cómo se trata y cura

A menudo invisible e imperceptible, el nódulo tiroideo es una especie de bitorzol de la glándula que se coloca en el cuello, a la altura de la garganta. Es la enfermedad más frecuente que afecta al sistema endocrino, responsable de la producción de hormonas en el cuerpo, por lo que es importante saber reconocerla y prevenirla. De hecho, si la mayoría de los nódulos tiroideos (95%) son entonces benignos, el porcentaje restante puede causar serios problemas de salud.

La consecuencia de un nódulo tiroideo maligno es el cáncer de tiroides. Según los datos recogidos por la Asociación Italiana de Registro del Cáncer en 2016, este tipo de cáncer constituye 1-2% de todos los cánceres: cada año, en promedio, alrededor de 3.000 casos se diagnostican entre los hombres y 10.000 mujeres. Por lo tanto, es una forma poco común de cáncer, con una alta tasa de supervivencia que es de casi el 90% a cinco años después del diagnóstico, pero no menos insidiosa.

Veamos por lo tanto los síntomas, los factores de riesgo y cómo prevenir la formación del nódulo tiroideo.

Nódulo tiroideo: síntomas

Los nódulos son, de hecho, inflamaciones simples o múltiples causadas por una proliferación de células tiroideas. En algunos casos, también pueden ser simples inflamaciones de la glándula, definidas como “pseudonodulares”, que no presentan puntos críticos.

Identificar y reconocer un nódulo tiroideo no es nada sencillo, porque a menudo no muestra ningún síntoma perceptible. A veces puede causar dolor y molestias localizadas, mientras que si es particularmente grande, puede llevar a problemas de deglución. Si, por otra parte, se encuentran disfagia y disfonía, es decir, dificultad para comer y hablar, y en presencia de un bulto duro, irregular, inmóvil y en crecimiento, debemos consultar rápidamente a un especialista porque son síntomas que pueden mostrar una enfermedad maligna y tener consecuencias graves.

Factores de riesgo

Los estudios de médicos e investigadores han encontrado que el nódulo tiroideo está conectado a algunos factores de riesgo claros: algunos están relacionados con el estilo de vida, otros con una predisposición individual, otros con el lugar donde vivimos. En general, está claro que las mujeres tienen mayor riesgo de desarrollar un nódulo tiroideo. Así como los factores de riesgo están representados por el hecho de que se someten a la irradiación tiroidea y viven en áreas donde se registra la deficiencia de yodo.

En los últimos años, se ha observado que una serie de nódulos son identificados aleatoriamente durante exámenes específicos como ultrasonido de cuello, examen Doppler, TC e imágenes por resonancia magnética localizada. En estos casos, se habla de “incidentalomas tiroidales”, un problema que puede afectar entre el 40 y el 50% de la población adulta.

Nódulo tiroideo: diagnóstico y terapia

Precisamente porque los factores de riesgo son diversos y a veces difíciles de evitar, es esencial vigilar constantemente el estado de salud de la tiroides y, tan pronto como observamos alguna protuberancia sospechosa, contactar con un médico que nos visite para distinguir fácilmente un nódulo benigno de un maligno. Este es el primer paso para planificar una terapia eficaz.

¿Cómo es un nódulo tiroideo?

Durante el examen, el endocrinólogo procede en primer lugar con la palpación de la glándula para evaluar su tamaño, consistencia, posición del nódulo y su relación con las estructuras del cuello.

También podría prescribir algunas de estas pruebas adicionales, que son las más utilizadas y empleadas, siempre con el objetivo de identificar rápidamente la posible enfermedad maligna:

  • Exámenes hormonales (FT4 y TSH) para excluir cualquier alteración en la función tiroidea.
  • Ecografía tiroidea, examen inofensivo y repetible que permite evaluar con precisión la localización, el tamaño y las características estructurales de la glándula, así como la vascularización del tejido glandular.
  • TAC e imágenes por resonancia magnética (RMN) que se recomiendan para pacientes con síntomas de disfase y que se utilizan para identificar con precisión el grado de compresión de la tráquea.
  • Escintigrafia tiroidea, útil para entender si el nódulo está funcionando o no, es decir, si produce hormonas tiroideas o no.
    El examen más preciso es el de la aguja aspirada: si se realiza correctamente, tiene una sensibilidad y especificidad diagnóstica que superan el 90%. Los resultados de este examen nos permiten establecer la estrategia terapéutica a seguir para abordar el problema de manera rápida y eficaz.

Cómo se cura

Una vez que se ha identificado el trozo y su naturaleza, se abren más caminos según las características individuales. En el caso de un bulto benigno, basta con realizar una ecografía y un examen médico cada 18/24 meses, en particular para comprobar los cambios de forma y las posibles consecuencias en la vida cotidiana, como la dificultad para tragar. adicionalmente se recomienda que se administren suplementos de yodo con receta médica. En los casos más graves de nódulo tiroideo maligno, puede ser necesario someterse a una cirugía o terapia de radioyodo.

Buenas prácticas para prevenir el nódulo tiroideo

Para prevenir los nódulos tiroideos, es necesario proceder en varias áreas, incluso al mismo tiempo, a partir del estilo de vida, la dieta y el movimiento, verdaderas piedras angulares para mantener la salud.

Factores de riesgo

En primer lugar, es crucial una evaluación de los factores de riesgo que tienen más probabilidades de provocar una tiroopatía.

  • Familiaridad: la presencia de un familiar con antecedentes clínicos de nódulos, tiroiditis o incluso de un simple destiroidismo
  • La exposición a la radiación ionizante es otra razón importante para buscar una tiroopatía en un paciente asintomático.
  • La carencia de yodo, aunque más rara en la actualidad, siempre debe ser sospechada en casos de endemia gozzigenea, es decir, alta incidencia de nódulos tiroideos en una población. Este riesgo es mayor en zonas remotas o en zonas donde la suplementación de yodo en las aguas no es apropiada.
    LOS SÍNTOMAS QUE NO SE SUBVALUARÁN

Síntomas que no puedes infravalorar

Segundo, no podemos ignorar una evaluación cuidadosa de los síntomas:

  • Molestias o peso en el cuello
  • Ahogamiento
  • Tos
  • Disfagia especialmente para líquidos, como
  • Dificultad para dormir en posición supina.
  • Dificultad para tragar
  • Dolor de garganta.

Algunas veces:

  • Irritabilidad
  • Debilidad
  • Nerviosismo
  • Dificultades de concentración y ejercicio.

En la mayoría de los casos, estos síntomas no son específicos, pero sus hallazgos merecen una investigación adicional.

Esperamos que esta información sobre el nódulo tiroideo te haya podido servir de ayuda. Recomendamos en cualquier caso no tomarse esto como un diagnóstico clínico pues hay muchas cosas que tener en cuenta y por tanto, sólo un médico con los instrumentos necesarios podrá diagnosticar si tienes nódulo tiroidal u otra causa.