Luxación de espalda: cómo tratarla y recuperarse

El hombro es un sistema complejo formado por tres segmentos óseos (escápula – húmero – collavículo) que se relacionan a través de músculos, tendones y ligamentos. Es la articulación más móvil del cuerpo y, también por esta razón, es particularmente propensa a lesiones y traumatismos. Entre estos encontramos la dislocación del hombro, que puede tener un largo tiempo de recuperación y que implica el riesgo de recurrencia, especialmente si el primer episodio ocurre antes de los 20 años.

Veamos, pues, cuál es el camino de rehabilitación más adecuado.

Discolación de espalda: información general

La dislocación del hombro después de un traumatismo de alta intensidad involucra la articulación gleno-humeral, que consiste en la cabeza del húmero, la cavidad glenoidea y sus ligamentos. Ocurre cuando la cabeza del húmero sale de su asiento normal, sin regresar espontáneamente.

Basándose en la posición de la extremidad en el momento del traumatismo, es posible identificar la dirección de la luxación, que puede ser:

  • Anterior-inferior
  • Posterior
  • Inferior

Diagnóstico y evaluación

Para un diagnóstico preciso, el médico decidirá si procede con una TC o resonancia magnética, lo que permite una evaluación más completa del hombro. Después de la dislocación, la articulación debe ser rápidamente reubicada (reducida) por personal cualificado, y luego debe llevarse a cabo la rehabilitación, que tendrá en cuenta los siguientes factores principales:

  • Edad del paciente
  • Si el primer episodio de luxación o es una ofensa repetida
  • Trabajo del paciente
  • Cualquier actividad deportiva practicada
  • Posible laxitud constitucional
  • Cualquier coexistencia de lesiones óseas.

Estos son parámetros que pueden guiar al médico ortopédico en la mejor opción de rehabilitación. De hecho, en la dislocación en el hombro, el tiempo de recuperación no es el único factor a tener en cuenta, ya que el principal problema está representado por las “recaídas”. En particular, como se mencionó anteriormente, las personas que tienen un primer episodio de dislocación antes de los 20 años de edad tienen un porcentaje de recaídas de alrededor del 90%. Además, en los deportistas, los médicos ortopédicos también pueden evaluar la cirugía.

Veamos, pues, cómo se lleva a cabo la terapia de recuperación.

Luxación de espalda: tiempo de recuperación y ejercicios para la rehabilitación

A la luz de los parámetros anteriores y del resultado de las pruebas diagnósticas, el médico ortopédico decidirá qué camino de rehabilitación tomar.

Es evidente que la rehabilitación después de la dislocación del hombro juega un papel decisivo, tanto por tratarse de una extremidad fundamental para la libertad de movimiento, la postura correcta y la estabilidad, como por el riesgo de inestabilidad permanente debido a posibles recaídas que, si se repiten, pueden dar lugar a procesos artroscópicos.

¿Cuándo se necesita una intervención quirúrgica?

Como hemos visto, la articulación del hombro es compleja y delicada, por lo que la rehabilitación debe evaluarse caso por caso. En general, sin embargo, los deportistas jóvenes que participan en actividades de contacto deben recibir un tratamiento quirúrgico, cuyo objetivo es reintegrar al deportista en el entorno deportivo y evitar su repetición.

En cambio, para aquellos que no practican actividades de riesgo y se encuentran en el primer episodio, se sugiere utilizar un tutor durante unas tres semanas, seguido de un protocolo de rehabilitación, dirigido a la recuperación articular y al refuerzo muscular. En este caso, la cirugía sólo es necesaria si el hombro tiene éxito por segunda vez.

Ejercicios para la recuperación articular

Al igual que con la cirugía de menisco, el tiempo de recuperación para la luxación en el hombro varía dependiendo del paciente. Tras la retirada del aparato ortopédico, debe aplicarse sin demora un programa de rehabilitación que implique una movilización pasiva asistida para la recuperación del movimiento natural.

Aflojamiento pasivo

El aflojamiento pasivo consiste en una serie de movimientos de las extremidades en todas las direcciones posibles, guiados por un fisioterapeuta, sin que el paciente sufra contracción muscular alguna.

Este tipo de rehabilitación tiene como primer objetivo la estimulación de la secreción de líquido sinovial, necesaria para lubricar la articulación y obtener un movimiento fluido y no doloroso.

Posteriormente, cuando se logra un buen rango de movimiento, la fisioterapia guiada puede ser apoyada y reemplazada con ejercicios de fortalecimiento, incluso en la piscina, y con sesiones de movilización activa, que el paciente puede realizar independientemente en casa. Estos movimientos autónomos, enseñados por el fisioterapeuta y controlados periódicamente en el gimnasio, se utilizan para comprobar la alineación y corrección de la postura y la idoneidad del gesto.

Por ejemplo, estas son: – las siguientes

  • Ejercicios con bastón
  • Ejercicios con manillar
  • Ejercicios con polea
  • Ejercicios con bandas elásticas.

En caso de dislocación en el hombro, el tiempo de recuperación también incluye un entrenamiento para los músculos del hombro (dorsal/pectoral, escapular, bíceps, triceps, tricipitas, deltoides, prostitutas y extrarotators), que deben recuperar gradualmente fuerza y firmeza.

La importancia de la fisioterapia

Como saben los deportistas, la fisioterapia juega un papel clave en lesiones o fracturas articulares. Para lograr la curación completa y reanudar las actividades diarias normales sin limitaciones o dolor, debe realizarse de la manera correcta y en el momento adecuado, contando con profesionales.