La caída del cabello por culpa del sol

El verano es uno de los principales enemigos de nuestro cabello. Si no les prestamos atención y los protegemos, como solemos hacer con nuestra piel, pagaremos la cuenta en septiembre

En otoño perdemos más cabello por el sol que tomamos en verano: cuanto más nos expusimos al sol, más pelo se nos caerá”, explica Mauro Barbareschi, investigador médico del Instituto de Ciencias Dermatológicas de la Universidad de Milán. Esto sucede porque el folículo piloso se encuentra perturbado por las altas temperaturas y para resguardar – continúa el dermatólogo – se pone en estado de reposo, pasando de la fase de crecimiento a la caída “. De hecho, no es casualidad que una de las primeras recomendaciones dadas a quienes pierden el cabello sea la de no tomar el sol directamente sobre el cuero cabelludo, en lugar de repararlo con sombreros y pañuelos.

Qué hacer para evitar la caída

No tenemos que esperar grandes resultados del uso de suplementos dietéticos, ampollas y lociones anticaída: no nos ayudarán a acelerar el ciclo de vida del cabello – señala Barbareschi – pero quizás nos ayuden a sentirnos mejor, haciéndonos creer que estamos cuidando nuestro cabello.

Evitar el estrés a toda costa

Este efecto placebo, sin embargo, no es totalmente insignificante: el estrés es uno de los enemigos más severos del cabello. El estrés psicológico que proviene de los problemas y preocupaciones cotidianas puede afectar la salud de nuestro cuero cabelludo y los folículos pilosos”, confirma Barbareschi. El estrés estimula a las glándulas suprarrenales a producir más hormonas androgénicas. Éstos entran en el círculo y también llegan al cuero cabelludo, donde se los lee como un signo de cambio”, recuerda el experto.

La luz del sol fija el crecimiento del cabello en reposo

El folículo pasa así de la fase de crecimiento a la fase de caída para protegerse del evento negativo. El fenómeno se autorregularía entonces, pero ¿qué sucede en el hombre y, sobre todo, en la mujer? Empezamos a preocuparnos, tememos la calvicie, y este estrés crea un círculo vicioso que acaba prolongando la caída del cabello durante años “. La consigna, entonces, es no preocuparse. Lo importante es no adoptar un comportamiento inapropiado que pueda empeorar la situación.