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Cómo convencer a los niños para que coman frutas y verduras

Hay muchos niños que son renuentes y poco dispuestos a enfrentarse a las manzanas, las espinacas y los tomates, y esto es un problema para muchos padres, ya que estas son palabras valiosas para el cuerpo y que acostumbrar a nuestros hijos a comerlas desde una edad temprana es un hábito saludable que continuarán tomando con ellos en el futuro. Le pedimos al profesor Andrea Pession, catedrático de pediatría de la Universidad de Bolonia y director de la Unidad Operativa de Pediatría del Policlinico di Sant’ Orsola, algunos consejos sobre cómo hacer que los niños coman verduras y frutas.

¿Por qué comer frutas y verduras es importante para los niños?

Además de los adultos, la dieta de los niños debe ser equilibrada, incluyendo todos los nutrientes distribuidos durante las cinco comidas del día, acompañados de abundante agua para asegurar una hidratación adecuada. No pueden faltar las frutas y hortalizas porque, como explica el pediatra, son una fuente importante de fibras, vitaminas y minerales, así como de carbohidratos de baja glicemia.

Por esta razón”, agrega el Dr. Pession,” deben comerse varias veces al día, no sólo para el desayuno, el almuerzo y la cena, sino también como refrigerios y bocadillos “. Ideal? Variar diariamente el tipo de producto, para garantizar la mayor heterogeneidad posible de los nutrientes de los que proceden, siguiendo la estacionalidad y favoreciendo los alimentos frescos.

Desde el punto de vista del desarrollo físico del niño, las frutas y verduras son cruciales porque son fuentes esenciales de:

  • Vitamina A, presente en las plantas de hojas verdes, patatas y zanahorias en forma de provitamina (betacaroteno), esencial para el desarrollo de la visión.
  • La vitamina C, contenida en los cítricos, tomates, patatas, coles de Bruselas, coliflor, brócoli, fresas, coles y espinacas, que tiene acción antioxidante, favorece la absorción de hierro y la funcionalidad de las enzimas que contienen hierro y cobre, así como muchos otros procesos biológicos.
  • La vitamina K1, una de las dos formas biológicas de la vitamina K, cuya fuente son las plantas de hoja verde como la espinaca y el brócoli, y cuya actividad fundamental es la coagulación.

Por lo tanto, abandonarla no sólo tiene consecuencias negativas para los hábitos de nuestros hijos en el futuro, sino que también podría afectar el crecimiento de los niños.

Cómo hacer que los niños coman verduras: consejos del pediatra

Precisamente porque la fruta y las verduras son tan importantes, no debemos hacer que los primeros rechazos de nuestros hijos desanimados por estos alimentos:”es absolutamente normal -explica el Dr. Pession- que los niños no acepten alimentos en el primer intento de introducirlos”. Por lo tanto, es importante insistir y aplicar determinadas estrategias para que las frutas y hortalizas resulten especialmente atractivas.

Un consejo útil es ser un ejemplo – continúa el entrevistado – comiendo estos alimentos en las comidas como un bocadillo con ellos, a menudo cambiando la tipología para ofrecer diferentes formas, gustos y colores. Involucrar a los niños en la elección y la preparación, quizás cocinando juntos, es otro truco que podría resultar muy valioso:”dedicarse, siempre que sea posible, a la producción y cosecha de frutas y hortalizas es siempre un hábito excelente porque, a través del juego, les educa sobre la importancia de una alimentación adecuada”.

Cómo comer la fruta

En lo que respecta específicamente a la fruta, el pediatra recomienda combinaciones variables, proponiéndolas a veces junto con otros productos como el yogur o el corte y presentándolas en formas más atractivas. Los niños, por ejemplo, a menudo aprecian los colores vibrantes que se combinan entre sí, y no desdeñan la idea de comer con las manos: ¿por qué, por lo tanto, no preparan simples brochetas de fruta mezclada para los bocadillos?

Reemplace la fruta con zumo – añade el Dr. Pession – es posible, pero sólo dentro de ciertos límites: no debe exceder la cuota del 50% por día y comprar sólo zumo real. De hecho, el riesgo es el de utilizar bebidas de frutas que, además de no aportar una cantidad adecuada de nutrientes, a menudo contienen azúcares añadidos.

Por último, puede ocurrir que un niño rechace un tipo específico de fruta o verdura. En este sentido, no es fundamental insistir en ese punto doloroso en particular, porque la renuencia de hoy puede convertirse en una aceptación al proceder con intentos posteriores. El hecho de que las frutas y hortalizas son plantas y a menudo los micronutrientes de los que son la fuente esencial están contenidos en ambas categorías. Por este motivo, lo importante, en los casos más difíciles, no es tanto el tipo de planta que el niño come como la garantía de que en el equilibrio final se garantice una aportación adecuada de todos los nutrientes.

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