Enfermedades

Consejos sobre cómo curar la salmonelosis

La salmonelosis es una enfermedad causada por enterobacterias del género Salmonella. La mayoría de la Salmonella se encuentra en los intestinos de los animales vertebrados y se transmite con mayor frecuencia a los seres humanos a través de alimentos contaminados.

En la patología humana, la salmonelosis incluye dos tipos principales de enfermedades: la gastroenteritis y las fiebres tifoidea y paratifoidea.

Síntomas y tratamiento

La gastroenteritis es causada por bacterias del género Salmonella ubiquitous, presentes en humanos y animales. El período de incubación suele ser de 1 a 2 días y depende de la dosis ingerida, la salud del huésped y las características de la cepa de Salmonella.

La salmonelosis se manifiesta por fiebre, diarrea, vómitos y dolor abdominal. En adultos en condición física normal, la gastroenteritis desaparece sin tratamiento después de un promedio de 3 a 5 días. Sin embargo, se debe prescribir terapia antibiótica en ancianos, bebés o personas inmunocomprometidas en quienes la infección puede ser más grave o incluso mortal.

Prevención

La mejor protección contra el riesgo de salmonelosis es una buena cocción de los alimentos, especialmente de la carne, a una temperatura mínima de 65°C durante 5 a 6 minutos. En el caso de filetes molidos congelados o congelados, la cocción debe realizarse sin descongelación, ya que aumenta el riesgo de multiplicación bacteriana. El frío bloquea el desarrollo de las bacterias pero no las mata.

Entre 1985 y 1997, el número de infecciones relacionadas con el serotipo Enteritidis había aumentado considerablemente en Francia: este serotipo contamina las explotaciones avícolas y tiene la particularidad de estar presente no sólo en la superficie de la cáscara del huevo, sino también en el contenido mismo de los huevos intactos.

Por esta razón, es aconsejable mantener los huevos en el frigorífico, mantener los preparados de huevo en frío sin cocer (mayonesa, cremas, bollería…) y consumirlos lo más cerca posible de su fabricación. Además, las personas más vulnerables (ancianos, enfermos, bebés, mujeres embarazadas) deben evitar comer huevos crudos o poco cocinados.

Por último, es aconsejable lavarse las manos después del contacto con un animal vivo (especialmente reptiles) o incluso evitar el contacto con reptiles de mascotas para todas las personas vulnerables (bebés, mujeres embarazadas, inmunocomprometidos, etc.).

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