Cómo curar la ronquera

Cuando trabajas en una profesión en la que tu voz es tu principal herramienta, este problema puede resultar rápidamente muy discapacitante. Los maestros son las principales víctimas.

Más de una de cada cuatro mujeres y poco menos de uno de cada cinco hombres sufren regularmente de ronquera, un síntoma a menudo subestimado tanto por los que sufren como por los profesionales de la salud. Sin embargo, tener la voz ronca no está exento de riesgos.

Los síntomas de la ronquera

Una voz menos clara, rasguñada, velada… En el lenguaje médico, se habla de disfonía para calificar esta alteración de la voz hablada. Cuando se trata de la voz cantada, es disodia. Pero antes de estos signos característicos, el primer síntoma, descuidado con demasiada frecuencia, es la fatiga vocal.

Para compensar, tiendes a forzar tu voz. Y ahí comienza un verdadero círculo vicioso, advierte el especialista. Al forzar su voz, la cansamos y para compensar, la forzamos un poco más.

Este proceso puede eventualmente dañar las cuerdas vocales y llevar al desarrollo de nódulos, pólipos o edemas, manifestaciones frecuentemente observadas en los maestros.

Causas de la ronquera de la voz

La ronquera no es una enfermedad en sentido estricto: es un síntoma que caracteriza una inflamación de las cuerdas vocales. Esta inflamación puede estar relacionada con una infección en el área de la otorrinolaringología, abuso vocal o falta de sueño, falta de hidratación o tabaquismo excesivo”, explica el Dr. Fresnel.

Si es más a menudo transitoria, puede regresar regularmente a las personas que están permanentemente expuestas a factores que agravan la ronquera: Fumar, la fragilidad de las ORL, la falta de hidratación o, por el contrario, el consumo excesivo de alcohol, la exposición a un ambiente ruidoso y sobrecalentado, en el que el aire acondicionado reseca el aire ambiente, el consumo de determinados medicamentos (en particular, los corticosteroides) o la enfermedad del reflujo gastroesofágico (ERGE), así como la falta de sueño, son factores que pueden favorecer la ronquera de la voz.

Problemas de postura, accidentes cervicales o problemas en la mandíbula también pueden afectar el tono y la calidad de la voz. Una inclinación pélvica también puede tener un impacto, haciendo que los omóplatos se inclinen, lo que tiene el efecto de tirar de la faringe hacia un lado: en estos casos, unos pocos consejos de postura son suficientes para restaurar una voz normal.

El mejor tratamiento para la voz ronca? ¡Cállate! ¡Cállate!

El silencio es el primer consejo que dan los foniatras. “No fuerce su voz, no llame, especialmente en la calle o en un ambiente ruidoso”, dice el Dr. Fresnel, quien señala que después de la cirugía de las cuerdas vocales, los convalecientes tienen instrucciones de no usar su teléfono por un mes.

Otros “remedios”: tener una ingesta de agua suficiente (1,5 l/día), pero evitar la teína y la cafeína con poder secante, respirar vapor de agua caliente, evitar alimentos que desencadenen o agraven el reflujo gastroesofágico en personas sensibles, posiblemente chupar pastillas y tomar antiinflamatorios.

Si, a pesar de seguir este consejo, la ronquera persiste, consulte a su médico, quien le remitirá a un otorrinolaringólogo o foniatra. Este último realizará una evaluación funcional, una evaluación laríngea y mediciones acústicas, en las que basará su diagnóstico y descartará patologías más graves.