Depresión: causas, síntomas y enfoques terapéuticos

Cuando hablamos de salud en el campo médico, nos referimos no sólo a la falta de enfermedades, sino a un concepto más amplio, definido por la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), como “un estado de bienestar físico, mental y social total”. En esta perspectiva, la salud mental juega un papel fundamental, es decir,”un estado de bienestar emocional y psicológico en el que el individuo es capaz de estructurar sus capacidades cognitivas o emocionales, ejercer su función dentro de la sociedad y responder a las necesidades cotidianas de la vida cotidiana” (Merriam-Webster Diccionario). La sociedad moderna, en su frenesí, no siempre predispone a la buena salud mental, por lo que puede suceder que incluso la mente se enferme, afectada por patologías, no siempre fácilmente reconocibles. Entre ellas, la más extendida es la depresión, que afecta a cerca del 15% de la población mundial, especialmente en el grupo de edad de 25-45 años (pero el 2% son niños menores de 5 años).

Veamos qué es y cómo reconocerlo.

Depresión: el dolor del alma

La depresión es universalmente reconocida como el nuevo mal que aflige a la humanidad, y puede afectar a todos, de manera transversal, sin discriminación por motivos de sexo, edad, raza, posición geográfica o creencia religiosa. La propagación es tan preocupante que la OMS predijo que en 2020 será la segunda enfermedad más frecuente, después de las enfermedades cardiovasculares.

En el campo médico, se define como una patología psiquiátrica o psicológica que involucra:

  • la esfera emocional
  • la esfera cognitiva
  • el ámbito familiar
  • el ámbito laboral
  • la salud física.

Tanto la psiquiatría como la psicología consideran que la depresión es una enfermedad discapacitante, que puede tener muchas causas.

Depresión: Causas múltiples

El enfoque psiquiátrico y médico considera que la depresión tiene causas hereditarias o biológicas, y por lo tanto se considera como un desequilibrio bioquímico en el cerebro y, como tal, se trata con terapia farmacológica.

Las ciencias psicológicas, por otra parte, relacionan la depresión con causas traumáticas en la niñez, o con situaciones de gran estrés, que actúan como eventos desencadenantes; por ejemplo:

  • Pérdida de trabajo
  • Fin de una relación importante
  • Nacimiento de un niño (depresión posparto)
  • Luto

Se trata, por tanto, de situaciones ligadas a la pérdida o al abandono.

¿Cómo se manifiesta la depresión?

Podemos distinguir entre

  • Síndrome depresivo, es decir, una forma “normal” causada por un evento desencadenante, que puede ocurrir en cualquier momento de la vida.
  • Depresión endógena o grave, considerada como una enfermedad real.

Veamos qué síntomas nos ayudan a reconocer esta enfermedad mental.

Depresión: síntomas a los que se debe prestar atención

En primer lugar, no debe confundirse con la tristeza. Todos nosotros, a lo largo de nuestras vidas, atravesamos tiempos difíciles, pero en el caso de las enfermedades mentales la duración del sufrimiento cambia. Además, la depresión es el otro lado del enojo. De hecho, cuando una persona o comunidad reprime la ira y la agresión, se convierte en estados depresivos, individuales o sociales.

En particular, la depresión presenta síntomas tales como

  • Mal humor y tristeza diaria y persistente, que dura semanas o años
  • Pérdida de interés y placer en cualquier actividad
  • Fatiga, o pérdida de energía, por lo que cada pequeña tarea diaria es insoportablemente agotadora (incluso levantarse de la cama, lavar o cuidar la casa) un sentido de culpa, un sentimiento de ineptitud e impotencia hacia uno mismo y hacia los demás
  • Vergüenza, porque la persona deprimida se siente diferente a los demás y por este estigma, por lo que tiende a aislarse.
  • Pensamientos de muerte e inclinación al suicidio
  • Baja capacidad de concentración
  • Pérdida de apetito
  • Pérdida o aumento de peso
  • Otros síntomas físicos psicosomáticos, como dolores de cabeza persistentes

La depresión en algunos casos también puede esconderse detrás de una fuerte hiperactividad, lo que no le permite tener un momento libre para escuchar y mirar dentro (de lo contrario estaría en crisis).

Estos son signos que pueden dar la impresión de depresión, pero la dificultad consiste en reconocer el conjunto de síntomas (síndrome), por lo que a menudo el médico generalista no suele diagnosticarlos, hablando de un período de estrés.

Los primeros síntomas, si no son reconocidos y tratados oportunamente, conducen al desarrollo de una depresión real, por lo tanto una enfermedad incapacitante que involucra toda la vida de la persona.

Afortunadamente, estas formas fuertes de depresión son más raras, mientras que la mayoría de las personas experimentan momentos depresivos en la vida (síndrome depresivo), principalmente debido a los eventos que hemos visto entre las causas.

¿Cómo se puede curar la depresión?

En el campo médico y psicológico, el tratamiento de la depresión implica un examen neurológico o psiquiátrico y el tratamiento está representado esencialmente por fármacos psicotrópicos (antidepresivos).

Estos tipos de fármacos se utilizan para tratar la serotonina, un neurotransmisor conocido como “hormona del buen humor”, pero los beneficios que se pueden obtener pueden ser temporales y el riesgo es que la persona tratada con psicotónica desarrolle una drogadicción. De hecho, no sólo las drogas, sino también las drogas que se toman durante meses o años, provocan este tipo de problemas, de los que todavía hay muy poca conciencia.

Otros tipos de tratamiento combinan la terapia farmacológica con la psicoterapéutica. Trabajamos en paralelo, pues, investigando las causas más profundas del malestar personal, ligadas al contexto familiar, social y laboral, para luego ir disminuyendo paulatinamente la dosis de antidepresivos.

En ambos casos, se trata de rutas largas y difíciles, que sólo tienen en cuenta una parte de la persona: o el cuerpo, como máquina de trabajo, a tratar con medicamentos, o la mente, investigada por técnicas psicológicas. El límite en algunos casos es ignorar la dimensión espiritual.

Enfoque alternativo

Un enfoque espiritual no tiene nada que ver con la religión o lo sagrado, sino que es sólo una mirada alternativa que toma en consideración al ser humano en su totalidad, formado por cuerpo, psique, alma y espíritu. Un tratamiento efectivo contra la depresión probablemente debería tratar todos estos componentes, asumiendo que un problema espiritual está en la raíz de la depresión. ¿Qué quiere decir eso? La persona está enferma porque siente una distancia entre lo que percibe ser y lo que la sociedad le exige ser o hacer. Esta discrepancia caracteriza a la sociedad moderna, de manera que las personas en su experiencia de vida se sientan únicas y especiales, sino que sufran la violencia de la sociedad, que impone parámetros, valores y objetivos estandarizados. Y cuando la persona no está cubierta por estos honorarios externos, se le excluye y se considera “equivocado”.

La persona deprimida no es una persona fracasada

Por lo tanto, la depresión debe abordarse con una visión más amplia. Vivimos en una sociedad que tiene dinero, poder, notoriedad entre sus valores y no es seguro que los que no siguen este modelo estén equivocados o enfermos. Dentro del panorama de los enfoques que abordan la enfermedad mental, podemos entonces tratar de considerar a las personas deprimidas como una persona sana que no se adapta a los valores que la sociedad impone y siente en sí misma que su vida carece de sentido, porque no encuentra la forma de realizarse y vivir felizmente según lo que siente que es su naturaleza.

De aquí viene la profunda tristeza, ya que las personas deprimidas, especialmente los jóvenes, miran el éxito de los demás (quizás con referencias como modelos, cantantes, estrellas, empresarios ricos) y viven su ser diferentes como un fracaso. Pero, ¿estamos seguros de que los impuestos por nuestra sociedad son valores de calidad, válidos para todos? En realidad, vivimos en un contexto social que cada vez más aleja al hombre de la profundidad de sí mismo y de su autenticidad.

Por ello, los tratamientos farmacológicos y los enfoques psicológicos que no tienen en cuenta estos aspectos relacionados con el espíritu de la persona, apenas consiguen salvar al paciente de la depresión.

Un enfoque eficaz implica un largo y profundo camino de búsqueda sobre sí mismo, por lo que cada persona debe encontrar el camino y el tratamiento que mejor se adapte a sus sentimientos, teniendo en cuenta que el objetivo no es la felicidad, sino más bien redescubrir la vitalidad perdida, el sentido de su propia vida.

¿Cómo afrontar la depresión y cuáles son los consejos para los familiares?

Lo primero que hay que enfatizar es la importancia de captar los síntomas y las alarmas para el riesgo de depresión, que puede ser por ejemplo, un mal voto en la escuela, la crisis de una relación de pareja, el descubrimiento de una enfermedad, la pérdida de un trabajo o una incomodidad profesional que causa Burnout. Todos estos sucesos deben tratarse con cuidado, no superficialmente. También se aplica al duelo, que debe ser resuelto, vivirlo, contárselo y enfrentar su propio dolor, algo que a menudo no se hace, aunque sea por falta de tiempo.

Además, no debemos animar a los deprimidos a que siempre le pidan que se vaya, que reaccione, porque no tiene energía para hacerlo, por lo que se deprimiría aún más y correría el riesgo de tener la reacción opuesta.

Más bien, es útil escucharlo y dirigirlo hacia la ayuda externa de un terapeuta, porque no sale solo de la depresión.

Por supuesto, según lo que hemos dicho, es importante que los que viven una depresión no estén satisfechos con el primer especialista que encuentren. El enfoque más común, de hecho, es el enfoque cognitivo-conductual, que se basa en el análisis de los pensamientos, proporcionando nuevas estrategias de comportamiento. Los resultados pueden ser positivos, pero para entender la profunda insatisfacción desarrollada por una persona deprimida, también se pueden evaluar otras formas.

Por lo tanto, el camino terapéutico también puede incluir consejería, técnicas de relajación, suplementos y cambios en la dieta, para tener en cuenta tanto el cuerpo como la mente.

Salir de la depresión es cosa de tiempo

Para salir de la depresión, por lo tanto, el individuo debe buscar su propio camino espiritual, que considera su sentimiento y forma de reaccionar a la adversidad. En este sentido, también podemos recurrir a las constelaciones familiares, que analizan la depresión desde un punto de vista individual, familiar y espiritual.

Esta técnica, que involucra reuniones individuales o grupales, se basa en las teorías de Bert Hellinger, quien parte de la evidencia de que muchas enfermedades graves, así como una depresión discapacitante, se originan inconscientemente de convenios de lealtad al sistema familiar. Esto significa que las personas están insatisfechas o deprimidas porque son “irresponsables” por un fuerte amor a un antepasado (padre o abuelo), por lo que asumen sentimientos y destinos que no son propios.

Desde este punto de vista, la depresión es un mal que afecta al alma y se refleja tanto en el cuerpo como en el medio ambiente. Es una clave diferente a la lectura, una alternativa para aquellos que buscan salir de la depresión, y muchos psicólogos han integrado la técnica de las constelaciones familiares en su camino y enfoque terapéutico.

Es en el individuo, al final del día, asumir la responsabilidad de su propia salud, identificando también el enfoque más adecuado y la forma más adecuada de recuperar el bienestar psicofísico.